viernes, 21 de julio de 2017

Las procesiones extraordinarias de la Patrona (desde comienzos del s.XX a nuestros dias)

Si desde el siglo XVII al XIX predominaron las salidas de rogativas de nuestra Patrona, en el siglo XX y en el actual destacan las procesiones magnas de distintos tipos, registrándose 5 en el siglo pasado y 3 en lo que llevamos de siglo XXI, así como las visitas de la Santísima Virgen a los distintos templos de la ciudad.


La primera salida extraordinaria de la Virgen del Rosario en el siglo XX tiene lugar en 1929, concretamente en la mañana 19 de mayo para dirigirse a la Catedral. Desde el 15 al 20 de mayo se celebró en la ciudad de Sevilla el Congreso Mariano Hispano-Americano, y en nuestra ciudad, del 17 al 19 de mayo también se desarrollaron una serie de actos entorno a la figura de María que concluyeron el domingo con el traslado de la imagen de la Patrona a la Santa Iglesia Catedral para presidir una misa de niños. Como nota curiosa, la Virgen del Rosario participaría en esa jornada sin su característico paso de cúpula.


Las dos siguientes salidas serian en la nefasta Guerra Civil y en ambas procesionaria la imagen que tallara el sacerdote asturiano Félix Granda y Buylla. La primera de ellas fue en 1936. El 8 de marzo de dicho año, el convento de Santo Domingo vuelve a ser asaltado, pero esta vez, la imagen de la Santísima Virgen del Rosario fue retirada con la debida antelación y guardada para preservarla del ataque de las hordas enfurecidas. No sería hasta el 27 de septiembre cuando se volvería a poner al culto tras celebrar una misa de campaña en las gradas de la Catedral, oficiada por el Patriarca de las Indias Occidentales y Obispo de Cádiz y Ceuta, el Reverendísimo Señor Ramón Pérez Rodríguez. Una vez concluida la multitudinaria misa, se llevaría a cabo la procesión hacia Santo Domingo donde se cantaría el Te Deum y la salve popular con las coplas tradicionales. El Prior del convento, el Padre Fray Santos Quirós se dirigió a los presentes para agradecerles su ferviente devoción a la Virgen del Rosario.


El 18 de mayo de 1939 la Virgen del Rosario presidiría una misa de campaña en la plaza de San Juan de Dios para celebrar el final de la Guerra Civil y tercer aniversario de la fiesta de la Victoria. A las 11 de la mañana salió la Virgen en procesión desde Santo Domingo y media hora mas tarde hacia su entrada en la plaza de San Juan de Dios, colocándose el paso frente a la fachada del Ayuntamiento, donde se había instalado un suntuoso altar. Frente al altar se encontraba el batallón de voluntarios de Cádiz y las primeras autoridades de la ciudad. Una vez terminada la misa de campaña, la Santísima Virgen del Rosario recorrió las principales calles de la ciudad para después volver a Santo Domingo.


El miércoles 30 de abril de 1947 volvía a salir la Virgen del Rosario de forma extraordinaria camino de la Catedral. En el primer templo diocesano tendría lugar el triduo preparatorio para la Coronación Canónica de la Santísima Virgen. La Coronación tendría lugar el 4 de mayo y acompañaría a nuestra Patrona las imágenes de los Santos Patronos y del Beato Fray Diego José de Cádiz, además de las patronas de los distintos pueblos de la Diócesis y la Patrona de Rota, la Virgen del Rosario. Por mar llegarían la citada Virgen del Rosario de Rota, la Virgen del Carmen de Barbate y la Virgen de Lourdes de Puerto Real. Por tierra, durante la jornada previa o el mismo día 4 a primera hora de la mañana llegaron la Virgen de los Santos de Alcalá de los Gazules, la Virgen de los Remedios de Chiclana de la Frontera, la Virgen de las Virtudes de Conil de la Frontera, la Virgen de la Oliva de Vejer de la Frontera, Santa María la Coronada de San Roque, Nuestra Señora de los Ángeles de Jimena de la Frontera y la Virgen del Carmen de San Fernando. Todas las imágenes se concentraron en San Juan de Dios para encaminarse juntas hacia la Catedral donde se llevaría a cabo la Misa Pontifical que ofició el Obispo de Cádiz, don Tomas Gutiérrez Díaz, ministrado por el Chantré, don Angel Navarro; Canónigo, don Pablo Álvarez Moya; Lectoral, don Raimundo Rubio. Actuó de Maestro de Ceremonias, don Francisco Serrano Cid. La predicación corrió a cargo del Cardenal Arzobispo de Sevilla, don Pedro Segura y Sáez. Asistieron al acto los obispos de Córdoba, Salamanca y Gibraltar, además de multitud de autoridades que desgranaremos en otra ocasión. 


Una vez concluida la Solemne Misa Pontifical, en trono a la una de la tarde, se inició la magna procesión con el siguiente recorrido: Plaza de la Catedral, Prim (Compañía), Santiago, Plaza Candelaria, Montañés, Plaza del General Varela (Palillero), Eduardo Dato (Novena), Duque de Tetuán (Ancha) y Plaza José Antonio Primo de Rivera (San Antonio) donde se había levantado un precioso baldaquino de columnas de once metros de altura. Abría el cortejo la Guardia Municipal Montada, Cruz de Guía, hermandades y cofradía de Cádiz, paso del Beato Diego José de Cádiz, los pasos de los Santos Patronos, las patronas ya enumeradas precedidas de sus respectivas cofradías y autoridades locales, el Ayuntamiento bajo mazas, las distintas autoridades civiles y militares, las cruces de todas las parroquias de la ciudad y la Santísima Virgen de Rosario, que saldría del primer templo entorno a la una y vente de la tarde. Tras la Virgen, los obispos asistentes, los padres misioneros, el clero parroquial y las distintas ordenes religiosas de la ciudad. Las coronas fueron portadas por el Vicario Provincial de los Dominicos en Andalucía, Fray Julián Fernández, y por el Prior del Convento de Santo Domingo, Fray Manuel Crespo. Una vez llegado todo el cortejo a San Antonio y situada la Santísima Virgen en su baldaquino, Fray Julián Fernández, dio lectura al breve pontificio que autorizaba la Coronación Canónica. Acto después, suben por las escalinatas que llegaban a la Virgen el alcalde de la ciudad, don Francisco Sánchez-Cossio Muñoz y el Cardenal Segura, quien primero coronaría la imagen del Divino Niño y en torno a las tres menos cuartos de la tarde pondría sobre las sienes de la Virgen del Rosario la corona de oro, ante el aplauso de las miles de personas que abarrotaban la plaza y los balcones y azoteas de la misma. Según nos relata las clónicas, Cádiz jamás ha vivido algo igual.


Solo tres años después, el 1 de noviembre de 1950 y con motivo de la proclamación del Dogma de la Asunción, se celebró una solemne Procesión Magna Mariana, partiendo de la Catedral a las cinco de la tarde y llegando hasta San Antonio. Integraron el magno cortejo María Auxiliadora de los Salesianos, la Virgen del Rocío de San José, la Virgen de la Palma, la Divina Pastora de Sagasta, la Virgen del Pilar de San Lorenzo, la Virgen de Lourdes de Santo Domingo, la Virgen de Fátima de la Merced, la Virgen del Carmen que se venera en la Capilla propia de la Archicofradía, la Milagrosa de San Antonio, la Virgen del Sagrario de Toledo de San Pablo, la Inmaculada de Santiago, la Virgen de los Ángeles de la Parroquia del Rosario, la Paz, el Inmaculado Corazón de María de San Francisco, la Virgen del Rosario, que era escoltada por las fuerzas de la Capitanía del Puerto y por último Nuestra Señora de la Asunción, también de San Francisco. Tras las imágenes marianas, el Cabildo Catedral, presidido por el Obispo, don Tomás Gutiérrez Diez. La magna procesión la cerraba una sección del Regimiento de Infantería al mando de un oficial. Varias bandas de música iban en el cortejo, entre ellas la Filarmónica Gaditana, el Tercio Sur de Infantería de Marina, la del Cuartel de Instrucción de Marinería, la de Artillería o la del Colegio de Salesianos. En San Antonio, frente a la calle Veedor, se levantaba una tribuna donde las autoridades recibieron a cada una de las imágenes marianas. El siguiente domingo tuvo lugar la procesión infantil, partiendo desde el Convento de Santo Domingo hasta la plaza de la Catedral formando parte del mismo pequeñas imágenes de la Virgen. Lo integraban una reproducción de la Virgen de Consolación, Patrona de Carrión de los Céspedes, la Asunción de la Iglesia de San Juan de Dios y la Virgen del Rosario Galeona de Santo Domingo.


El 8 de diciembre 1954 con motivo de la clausura del Año Santo Mariano conmemorativo del Centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción volvió a celebrarse procesión magna mariana. En esta ocasión integraban la procesión la Santísima Virgen de Europa con los afiliados al Frente de Juventudes; la Virgen de Fátima Peregrina, con los militantes de Acción Católica; la Virgen de Lourdes con su asociación del Convento de Santo Domingo sobre unas andas de la Parroquia de San Antonio; María Auxiliadora con la comunidad salesiana; la Virgen del Carmen, del cuadro de la portería del Hospital de Mujeres, acompañándolo gran cantidad de devotos; María Inmaculada Milagrosa de la Iglesia de San Antonio, sobre el paso de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna, con las Hijas de la Caridad; la Virgen de la Palma con su Archicofradía y con la Cofradía de la Misericordia; la del Pilar con su Archicofradía y con la comunidad marianista; la Virgen de la Merced con su Esclavitud y el Cuerpo de Prisiones; la Virgen de los Dolores de Servitas bajo palio, con su Orden Tercera y con las restantes cofradías de Cádiz; la Virgen del Carmen, sin su característico palio de malla, con su Archicofradía y la Marina de Guerra; y cerrando el cortejo la Virgen del Rosario Coronada, con todas las Asociaciones del Rosario y la Inmaculada de Santiago, con todas las Congregaciones Marianas.



De nuevo la Virgen sería protagonista de un gran evento diocesano, esta vez la Santa Misión de 1965. Desde el 8 hasta el 18 de marzo, la Virgen recorrió los distintos centros misionales repartidos por la ciudad, tanto en los intramuros como en los extramuros. La Virgen salió el día 8 de Santo Domingo para dirigirse a la Catedral donde se realizaría el acto inaugural de la Santa Misión presidido por el Obispo don Antonio Añoveros Atuán, y de ahí pasó a Santiago donde pernoctó. Durante los siguientes días pernocto o visito las iglesias de San Agustín, la del Rosario, el Convento de San Francisco, el Convento del Carmen, San Antonio, el Convento de las Madres Reparadoras, la Iglesia de San Felipe Neri, la del Santo Angel Custodio, la de San Lorenzo, la de la Palma, el colegio de los hermanos de la Salle, la Iglesia de Capuchinos, el Convento de la Piedad de las Madres Concepcionistas, la Iglesia de Santa Cruz, el Convento de Santa María y el de la Merced, la Parroquia de San Severiano, la de San José, la de Santo Tomas, los Astilleros, los centros escolares Carmen Jiménez y Padre Villoslada, el Cuartel de la Guardia Civil o el colegio de los Salesianos y el de San Felipe Neri entre otros. El 14 de marzo la Virgen del Rosario, junto a Jesús Nazareno, presidieron un magno Via-Crucis en el que participaron las imágenes del Stmo. Cristo de la Expiración, Ntro. Padre Jesús Afligidos, Ntro. Padre Jesús de las Penas, Ntro. Padre Jesús de la Columna, Stmo. Cristo de las Aguas, Ntro. Padre Jesús Nazareno del Amor, Ntro. Padre Jesús de la Salud, Ntro. Padre Jesús de la Sentencia, Stmo. Cristo de la Piedad, Jesús de Medinaceli, Ntro. Padre Jesús en la Oración en el Huerto, Stmo. Cristo del Descendimiento, Ntra. Sra. de los Dolores (V.O.T.), María Stma. de los Desamparados, Ntra. Sra. del Amparo, Ecce-Mater y María Stma. de las Penas. (Ver articulo de la Santa Misión)


El 6 de mayo de 1972, al cumplirse el XXV Aniversario de la Coronación Canónica, junto a la Virgen del Rosario se volvería a vivir una jornada esplendorosa. De nuevo una magna concentración de imágenes marianas que llegaron a San Antonio agrupadas en tres cortejos que se fueron formando conforme cada comitiva iba pasando por los distintos templos de la ciudad. El primero lo formaría Ntra. Sra. de Gracia y Esperanza de la Cofradía del Huerto, la Virgen de Amargura de la Humildad y Paciencia, Ntra. Sra. de la Esperanza del Nazareno del Amor y María Stma. de los Desamparados del Caído que se unió en la plaza de Mina. El siguiente salio de la Viña con la María Stma. de las Penas y la Virgen de la Palma a las que se unieron, la Virgen del Pilar, Ntra. Sra. de la Caridad de la Cofradía de las Penas, la Virgen de los Dolores de los Servitas, Ntra. Sra. de los Dolores del Descendimiento, la María Stma. de los Desconsuelos de Afligidos, Ntra. Sra. de la Victoria de la Expiración, Ntra. Sra. de la Luz de las Aguas y María Stma. de las Lagrimas de la Archicofradía de Columna. Por último y desde Santo Domingo salió la Santísima Virgen del Rosario, acompañada de Ntra. Sra. de los Santos y Esperanza de la Hermandad de la Cena y Ntra. Sra. de la Esperanza de las Cigarreras, uniéndose al cortejo María Stma. del Buen Fin de la Sentencia, la Virgen de los Dolores del Nazareno, María Stma. del Rosario en sus Misterios Dolorosos del Perdón, Ntra. Sra de la Soledad del Santo Entierro, Ntra. Sra. de Fátima de la asociación que radicaba en Santa Cruz, la Virgen de las Lagrimas de Piedad, Ntra. Sra. del Amparo que había sido trasladada con anterioridad al Convento de las Descalzas y María Stma. de las Angustias del Ecce-Homo. Una vez llegadas todas las imágenes marianas a la Plaza de San Antonio, haría su entrada la Santísima Virgen del Rosario que sería situada en un gran altar formado por unas columnas sobre las que se situaban las imágenes de los patronos que se encuentra en la Parroquia de San Antonio, y en el centro, una corona de grande dimensiones. Presidió el solemne pontifical el anterior obispo de Cádiz, al tener la Diócesis sede vacante, el por aquel entonces Obispo de Bilbao, don Antonio Añoveros Atuán. Una vez concluida la celebración, partió el magno cortejo hacia la calle Ancha, y llegado a la Iglesia San Pablo, cada imagen volvió a su templo por el recorrido oportuno.


Durante los años 1979, 1980 y 1981, la Virgen del Rosario realizo su salida ordinaria el día de su fiesta con matices extraordinarios que hacen que incluyamos esas salidas en este articulo. Por aquel entonces se había acercado al convento gaditanos jóvenes con nuevas inquietudes acerca del culto y devoción hacia la Patrona de Cádiz, creándose 1980 la campaña “Cádiz por su Patrona”. Junto con los frailes dominicos se acuerda acercar a la Virgen del Rosario a las distintas parroquias y conventos de la ciudad siendo la primera de estas visitas en 1979 cuando la Virgen del Rosario llegó hasta el Monasterio de Santa María del Arrabal por el Campo del Sur. Jesús Nazareno había sido colocado unas andas y situado en la puerta de su capilla propia, esperando la llegada de la Santísima Virgen del Rosario. Una vez estaba pasando el cortejo por delante de Santa María, se unió la devotísima imagen del Nazareno que acompañó a la Patrona hasta la altura de la Casa Lasquetty.


El 7 de octubre de 1980, la Virgen del Rosario recorrió en su procesión las calles de Cádiz hasta llegar al populoso barrio de la Viña. Una vez en el barrio, la Virgen pasó por el colegio que lleva su nombre de los Hermanos de la Salle para después llegar a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Palma donde permanecería durante cuatro días. Allí se celebró un triduo para recuerdo de tan señalada visita, y el día 11 de octubre, volvería la Virgen del Rosario a Santo Domingo pasando antes por el Hospital de Mora donde visitó a los enfermos. Al llegar la Virgen del Rosario a Santo Domingo, se celebro una misa típica gaditana. Al siguiente año, celebrándose el VIII centenario del nacimiento de San Francisco de Asís, la Virgen del Rosario llego hasta el convento de los padres franciscanos. En la puerta aguardaba la imagen de San Francisco, obra de José Rivera García, situado en la artístico templete de la Archicofradía del Carmen, que es usado por la Virgen que preside la capilla propia de la Hermandad. Esta imagen había salido en procesión extraordinaria días antes y a la llegada de la Virgen del Rosario fue sacado a la plaza de San Francisco. Mientras, el coro de San Francisco interpretó el Ave María y la Salve Marinera. Presidio el acto el obispo don Antonio Dorado Soto. Como curiosidad, ese año la Santísima Virgen estrenó el paso de Orfebrería Villarreal y lució un terno rojo de muy poca valía artística.


El sábado 8 de octubre de 2005 se volvería a celebrar una procesión magna mariana, esta vez para celebrar el CL aniversario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción. Un día antes, el día de la Festividad de la Virgen del Rosario, había partido la procesión de la Patrona desde Santo Domingo para concluir en la Catedral, donde al día siguiente se concentrarían todas las imágenes en la plaza para la celebración del Solemne Pontifical que presidiría nuestra Patrona situada en la puerta del primer templo gaditano. A las cinco y media de la tarde daba comienzo el Pontifical ocupando la sede el Obispo de Cádiz, don Antonio Ceballos Atienza, concelebrando multitud de sacerdotes. Una vez concluido, daría comienzo la solemne procesión que tendría como recorrido oficial la calle Pelota, plaza de San Juan de Dios, avenida Ramón de Carranza, Rafael de la Viesca y Plaza de San Antonio, desde donde cada Hermandad volvería a su sede. Participaron por este orden la Inmaculada del Convento de San Francisco, que había sido preparada por las cofradías del Amor y la Vera Cruz; la Virgen de los Desamparados de la Castrense, la Virgen de las Penas de la Archicofradía de la Palma, la Virgen del Buen Fin de la Sentencia, la Virgen de la Luz de las Aguas, la Virgen del Amparo de la Borriquita, la Virgen del Rosario del Perdón, la Virgen de los Dolores del Descendimiento, la Virgen de la Amargura, la Virgen de la Soledad del Santo Entierro, la Virgen de la Merced, la Virgen de los Dolores de Servitas y por ultimo la Virgen del Rosario.


En el año 2012 la Parroquia de San José celebraba el 225 aniversario de su consagración. Para la celebración de tal efeméride el párroco don Oscar González Esparragosa había solicitado a los frailes dominicos que la Virgen fuera a la parroquia para la celebración de un triduo, a lo que el prior Fray Pascual Saturio Medina acepto con suma alegría. Así el 12 de agosto a las 7 de la tarde, la Virgen ponía rumbo a San José donde se celebraría un triduo y donde permanecería hasta el 18 de agosto. En la procesión de regreso hacia Santo Domingo, a su paso por San Severiano, se realizo un acto de recuerdo a las victimas del explosión que había tenido lugar ese mismo día justamente 65 años antes.



Un año después y por el mismo motivo, la Virgen del Rosario visitaría otra parroquia de la ciudad. Esta vez era el turno de San Antonio que también cumplía 225 años y a la que acudiría el 3 de mayo. El día siguiente, la Patrona participaría en el Rosario Publico celebrado con motivo del Año de la Fé, proclamado por S.S. Benedicto XVI. El cortejo lo formaron la Virgen de los Desamparados de la Castrense, María Milagrosa de la Casa Oviedo, que un día antes había salido desde el colegio San Vicente de Paul hasta la Parroquia de Santa Cruz y se había encargado de su preparación la Sagrada Cena; la Virgen de las Angustias del Caminito, la Virgen de la Paz de San Francisco, dispuesta por la Cofradía de la Vera-Cruz, y por último la Virgen del Rosario. Recorrió la plaza de San Antonio, la calle Ancha, José del Toro, Columela, San Francisco, plaza de San Agustín, San Francisco, Cristóbal Colón y Cobos para llegar a la Catedral, donde el Obispo de Cádiz, don Rafael Zornoza Boy presidió un acto común. Al terminar, cada imagen volvió a su templo por el recorrido escogido.



El 19 de julio de 2015 la Virgen del Rosario visitaba la Parroquia del Santo Angel Custodio a petición de su párroco, don Cesar Sarmiento González, donde se celebraría un triduo en conmemoración del 250 aniversario de la creación de esta Parroquia Castrense. Pasando la procesión por la Iglesia de San Lorenzo, la Santísima Virgen fue recibida por todas las hermandades y asociaciones de la parroquia; y una vez llegada la Virgen a la calle Rosa, a la altura de calle Diego Arias, la Parroquia del Santo Angel recibía a la Patrona con Cruz y estandartes para acompañar a la Virgen por las calles de la feligresía. El último día del Triduo se le impuso a la Virgen la medalla de oro de la parroquia. El 23 de julio la Virgen del Rosario abandonaba el Santo Angel para trasladarse a la Iglesia de Ntra. Sra. del Carmen y Santa Teresa, donde la comunidad carmelita se encontraba inmersa en la celebraciones del V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Durante el traslado, la Virgen del Rosario visitó la residencia de Fragela, las sedes de las Hermanas de la Cruz y de las Reparadoras, la parroquia de San Antonio y las capillas del Beato Diego y de Jesús de la Paz. El 26 de julio volvió la Virgen a Santo Domingo, pasando antes por el Convento de las Madres Carmelitas Descalzas, por la Capilla del Caminito, por el Convento de San Francisco y por la Iglesia de San Agustín.


Este año 2017 que estamos viviendo, celebramos con gran gozo el 150 aniversario del Patronazgo Canónigo de la Santísima Virgen y sumamos nuevos salidas extraordinarias como la procesión magna mariana que hemos celebrado recientemente y la visita a los templo de la ciudad que tendrá lugar a finales de agosto, como ya se hizo en las misiones de 1965 y donde podremos volver a contemplar a la Patrona surcando las aguas de la bahía como ya sucediera en 1946.

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