jueves, 16 de abril de 2020

La Virgen del Rosario en la epidemia de Cólera de 1854 y el Padre Juan Moreno


Fragmento del grabado conmemorativo de la
inauguración del camarín en 1776
Conocida es la intercesión milagrosa de Jesús Nazareno en la epidemia de cólera morbo asiático que azoto a nuestra ciudad desde julio a octubre de 1854. El día 23 de agosto concluía en el Convento de Santa María una solemne novena de rogativas y en la mañana del 24 se trasladaría la imagen de Jesús Nazareno a la Santa Iglesia Catedral, tras la autorización del Obispo de la Diócesis, Excmo. Sr. D. Juan José Arbolí. Previamente el traslado había sido rechazado por el alcalde Sr. D. Diego de Herrera Dávila basándose en una Real Orden publicada por el Ministerio de Gobernación que prohibía las procesiones de rogativas en las ciudades que hubieran declarado la epidemia. Conocida la negativa, se le envía una petición formal al gobernador civil de la provincia de Cádiz, Sr. D. Francisco de los Ríos Rosas, firmada por mas de doscientos devotos y que recoge que el traslado se realizará “con las precauciones necesarias, cual es el venir por el Campo a una hora temprana y que no moleste el calor ni la afluencia de gente”. Finalmente el traslado es autorizado solo un día antes del previsto. El Señor permanecería en la Catedral situado junto con los Santos Patronos hasta el fin de la epidemia. El Comercio de Cádiz en su edición del día 6 de septiembre recoge lo siguiente: “El culto a Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuya sagrada imagen permanece aun en la Santa Iglesia Catedral, es quizás el que mas ha despertado la fe y la piedad de los gaditanos. Lo mismo por la mañana que por la tardes ve allí numeroso pueblo haciendo los piadosos ejercicios, dispuestos con aprobación de nuestro digno prelado, que asiste a ellos diariamente, por los devotos de la misma sagrada Imagen, cuyo celo religioso merece los mayores elogios”.

Grabado de Jesús Nazareno utilizado
en una convocatoria de cultos de 1867
En octubre se da por controlada la epidemia, contabilizándose desde julio a dicho mes 1603 fallecidos más que en el mismo periodo del año anterior en nuestra ciudad. El día 19 se celebraría una misa y Te-Deum en acción de gracias, a la que asistieron la excelentísima diputación provincial, todas las autoridades y corporaciones, los jefes y oficiales de los cuerpos de la guarnición y de la Milicia Nacional y otras personas distinguidas de la ciudad, acompañando el cortejo desde el Ayuntamiento hasta la Catedral un batallón del Regimiento de Infantería de Jaén y cuatro compañías de la fuerza ciudadana. El templo se encontraba suntuosamente adornado y repleto de fieles, destacando la fervorosa plática que entonó con voz conmovida el prelado. 

Grabado de mitad del s.XVIII
El día 24 de octubre a las 6.30 de la mañana el prelado volvería a presidir un Te Deum y a continuación saldría la procesión que llevaría de vuelta al Nazareno a Santa María. La comisión de devotos encargada de los cultos de rogativas al Nazareno publica una hojilla con los fastos a celebrar en la que aparece el orden de la procesión y su recorrido, y cual es nuestra sorpresa cuando vemos que participa la Patrona. “Por disposición de nuestro prelado esta procesión será general, concurriendo el clero parroquial con las cruces y todas las cofradías y hermandades acompañando a las sagradas efigies de Ntro. Padre Jesús Nazareno y Ntra. Sra. del Rosario, la de los Santos Patronos y San Sebastian, abogado especial contra la peste, presidiendo el Ilmo. Sr. Obispo con su Cabildo”, además de 800 devotos con cirios. No sabemos si la Patrona fue trasladada a la Catedral para el Te Deum del día 19 o fue llevada para el celebrado el 24. Y si queda alguna duda de que se tratase de la Patrona la imagen que salio de la Catedral, nos la resuelve el recorrido que es el siguiente: Plaza de la Catedral, calle de Marrufo, plaza de las Tablas (la calle de Marrufo y la plaza de las Tablas conforman hoy en día la plaza de la Catedral), Pelota, Plaza Isabel II (San Juan de Dios) calle del Boquete (Plocia), Convento de Santo Domingo, donde se quedaría la Patrona, Santo Domingo, Campo de la Cárcel (Concepción Arenal), Convento de Santa María, donde se quedaría el Nazareno, y regreso por Santa María, San Juan de Dios, plaza de Isabel II, Pelota, plaza de las Tablas, Marrufo y Santa Iglesia Catedral. Como curiosidad, y de igual modo que en la Madrugada del Viernes Santo, al pasar el Nazareno ante la Cárcel Real fueron puesto en libertad dos presos, previa autorización de los jueces de la ciudad.

Portada, 1854
La intercesión de la Virgen del Rosario en esta epidemia aparece recogida en diferentes publicaciones pero en ninguna menciona nada sobre una posible salida de la Virgen. El padre Fray Ángel Ortega en su libro “Historia documentada de la Imagen y Santuario de Ntra. Sra. del Rosario, Patrona de Cádiz” de 1917, relata lo siguiente en referencia a la fecha que nos ocupa:

“Afligida, empero, la ciudad, en el verano del 54, por el cólera morbo que en breve tiempo arrebato de la existencia más de 1500 victimas, la circunstancia providencial de que comenzara a decrecer en los primeros días de Octubre, mes consagrado a la Virgen del Rosario, y el apostolado del P. Juan Moreno, excitaron la decaída piedad que solo estaba dormida; se restauró la procesión de todos los años y el pueblo sintió renacer en si mismo el amor y el entusiasmo antiguos de su Patrona. Por este tiempo, y con este motivo, comenzose a hablar de la conveniencia de pedir a la Santa Sede la confirmación canónica del antiguo patronato de la ciudad…”

Del mismo modo es contado por Hipólito Sancho de Sopranis en su libro “La Virgen del Rosario, Patrona de Cádiz y de la Carrera de Indias, y su Convento de Padres Predicadores” publicado en 1927.

Volviendo a lo escrito por el Padre Ángel nos centramos en el Padre Juan Moreno. Unos años antes, concretamente el 18 de agosto de 1835 se produce la exclaustración de los dominicos quedando el culto hacía la Virgen del Rosario muy mermado. Durante la ausencia de los frailes el convento pendió de un hilo pues desde el consistorio se pretendía derribarlo para la usar el solar como “estacionamiento de carruajes”, así como estación de ferrocarril, pero la Orden Tercera de Santo Domingo, propietaria de su capilla, y la familia Sopranis, descendientes de D. Antonio Moreno Estopiñán, quien cedió el primitivo solar para la construcción del convento a la Orden de Predicadores con una cláusula de retorno, impidieron el derribo del convento. También se pretendió usar como cuartel de penados. 

Portada, 1854
Durante esos años convulsos destaca la labor del rector del templo Fray Juan Moreno, religioso dominico exclaustrado que queda encargado del templo, y que logra su restauración en 1847 al encontrarse en un estado ruinoso y que impulsa una suscripción popular para la construcción de un nuevo paso para la Virgen en 1852. Además del conocido celo del Padre Juan Moreno con la Patrona es de destacar la labor de este religioso durante la epidemia de cólera, propiciando el uso del antiguo convento para hospital. Con la ayuda del Casino Gaditano prepara las cocinas del antiguo convento para realizar 200 raciones a partir del 15 de agosto. Tal fue la implicación del sacerdote que llega a caer enfermó. Así lo relata la “Memoria de actos filantrópicos del pueblo de Cádiz durante la última epidemia de Cólera Morbo Asiático”:

“Con todo no puede dejarse de notarse el desvelo cariñoso del presbítero don Juan Moreno, encargado de la iglesia de Santo Domingo, el que en el ya mencionado barrio de Santa María y en los otros a este inmediatos, socorrió desde un principio a gran número de familias necesitadas, llevando a los pobres pan y otros recursos que los fieles le proporcionaban. Dotado este virtuoso sacerdote de un corazón extremadamente sensible, no podía ver derramar lágrimas sin tratar de enjuagarlas con palabras de amor y de consuelo; y esto aumentó el aprecio en que se le tenía hasta un punto tal, que causó una impresión dolorosa en todo el vecindario, la noticia de que había sido invadido del mal del que curó felizmente.”

Una de las primeras fotografías que
existe de la Virgen del Rosario
Un año después, en 1855, el que fuera cura ecónomo de la Parroquia del Sagrario de la Catedral, además de ocupar la capellanía de la Iglesia de Santo Domingo y de la ya poco activa Archicofradía del Stmo. Rosario escribiría la famosa Novena del Terremoto. Durante su rectorado se consigue el nombramiento canónico de la Virgen del Rosario como Patrona de la ciudad. Este empeño en pro de la devoción hacia la Patrona y los servicios que le presta al vecindario del Barrio de Santa María le vale al sacerdote para que en 1867 sea nombrado capellán honorario de la ciudad según recogen las actas capitulares. Un año después, el día de la Festividad del Rosario, un grupo de revolucionarios propiciados por el estallido en nuestra ciudad de “La Gloriosa”, entran en el convento para buscar y destruir las maquinas e instrumentos de tortura de la Santa Inquisición, elementos que evidentemente no encontraron, teniendo el Padre Moreno que escapar por los tejados del convento. El que fuera durante 40 años el encargado del templo, y al que se le debe la construcción del altar del Sagrario o la colocación del reloj de la torre, moriría en 1875, en su convento, de donde nunca se quiso marchar, junto a la Virgen del Rosario.

martes, 17 de marzo de 2020

La Coronación Canonica de la Virgen del Rosario. Recuerdo y actualidad

Portada de la publicación editada con la ponencia
Conferencia impartida en la Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario y Santo Domingo, el 6 de septiembre de 2019, con motivo de la II Jornada Mariológica de la Juventud.



- ¿QUÉ ES UNA CORONACIÓN CANÓNICA?



Virgen de Oropa, coronada en 1620,
sin rango pontificio
La coronación canónica es la mayor distinción que se le puede otorgar a la imagen de la Virgen. Tiene su origen en Italia en el siglo XVI, donde el religioso capuchino Girolamo Paulucci de Calboli terminaba sus sermones coronando a la imagen de la Virgen del lugar donde había realizado sus misiones, con joyas que el propio pueblo había regalado para realizar una corona. Desde el siglo XVII durante el pontificado del papa Urbano VIII se comienza a coronar iconos o imágenes de la Virgen de manera pontificia. Pero no es hasta el siglo XIX cuándo se incorpora esta tradición a la liturgia romana y se establecen unos parámetros históricos y devocionales para conceder dicho rango.


Virgen de la Fiebre, coronada en 1631,
primera con rango pontificio
Durante el Concilio Vaticano II, el papa Pablo VI aprueba el Ordo Coronandi Imaginem Beatae Mariae Virginis, un libro pontificio de instrucción para la autorización de imágenes marianas ejemplares que estén aprobadas para una coronación canónica a través de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Aquí se establece que los materiales que se utilicen para la corona deben ser de alta calidad. Hasta la década de los 90 del siglo pasado las coronaciones canónicas solo podían ser de tipo pontificia, esto quiere decir que solo podían concederlas la Santa Sede, quien se encargaba de su estudio y aprobación, mientras que el obispo solo se encargaba de la aprobación de llevar a tramite la futura coronación y de enviar el expediente a Roma. Juan Pablo II permitió agilizar los tramites para coronar una imagen, traspasando la autoridad para su aprobación al obispo de la diócesis, pasando a ser coronaciones canónicas de tipo diocesanas. Hoy en día sigue existiendo la posibilidad de que la coronación venga dada por la Santa Sede, pero ya no es lo habitual y la proliferación de coronaciones canónicas, desde que la potestad es diocesana, han causado que se pierda el verdadero espíritu que tenía dicha ceremonia y que no estaba al alcance de cualquier imagen de la Santísima Virgen.


- ANTECEDENTES

En Andalucía solo 14 imágenes de la Virgen se coronaron canónicamente antes que la Virgen del Rosario. Tercera de la provincia y primera de la Diócesis de Cádiz, sino contamos a Ceuta como tal. Hay que tener en cuenta que lo que más tarde sería la Diócesis de Asidonia – Jerez antes formaba parte de la Archidiócesis de Sevilla, con mucho mas poder e influencia que nuestra Diócesis. 

Aún así, la Coronación de la Virgen del Rosario llegó muy tarde y no es una afirmación mía sino que viene precedida de todos aquellos que la pidieron en las primeras décadas del siglo XX. En 1925, el sevillano Rafael Barris Muñoz publica el libro “La Verdadera Patrona de la Marina Española” dedicado a nuestra Virgen del Rosario. Aunque la obra esta firmada por el autor sevillano, podemos casi afirmar que es una obra del historiador portuense Hipólito Sancho de Sopranis, que tanto escribió sobre nuestra Patrona y que por aquel entonces le cedía muchas obras a Rafael Barris e incluso firmaron varios trabajos conjuntos. En este libro donde se argumenta el patronazgo del la Virgen del Rosario de Cádiz sobre la Marina en detrimento de la Virgen del Carmen de San Fernando, en su epilogo dice lo siguiente “Si llegamos a convencer a los que antes no compartían las opiniones aquí sustentadas, no por intereses particulares de orden o pasiones personales, sino tan solo por desconocer los antecedentes históricos de la cuestión, nos daremos por bien pagados del esfuerzo hecho para reunir y coordinar estas noticias, que querríamos germen de un mas amplio y mejor conducido trabajo, capitulo de una amplia y esplendida historia de Nuestra Señora del Rosario de Cádiz, que sería indudablemente el mejor monumento de su gloria y también la más seria contribución a que su Coronación Canónica llegase a vías de hecho.”

La Virgen en el Corpus, años 20
En 1927 el ya citado Hipólito Sancho publica la extensísima obra “Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Cádiz y de la Carrera de Indias, y su convento de Padres Predicadores”. En el prologo de la obra, escrito por el dominico Fr. Paulino Álvarez O.P. también se suma a las voces que piden la coronación de la Virgen. “…si al actual Prior de Santo Domingo se le concede prolongación de su oficio, pues voluntad y habilidades no le faltan para renovar la procesión, para embellecer la Iglesia de la Patrona y para más, para mucho más, para dar un día de jubilo a Cádiz, para añadir un titulo más de honra y gloria a la Virgen, un motivo más de amor mutuo del pueblo a la patrona y de la patrona al pueblo, que será el día tan deseado y esperado de su coronación pontificia… Cuando todo esto que D. Hipólito Sancho tan amorosamente y con tanta exactitud nos cuenta llegue a oídos de los fieles, cierto que primeramente las autoridades religiosas, después las civiles y con ellas el pueblo querrán y pedirán que si Pío IX dio a Cádiz en la Virgen del Rosario una Patrona, otro papa le de una Reina. En dos pueblos de la provincia han sido coronadas dos efigies de Nuestra Señora, Cádiz la capital ¿consentirá en ser tenida por inferior? No, Dios lo quiere; la Virgen lo espera; el pueblo se apresta; la Patrona de Cádiz será Coronada.”

Proyecto de la fachada lateral de Santo Domingo del año 1927,
con el monumento al Corazón de Jesús
Ese mismo año aparece en la prensa local un articulo titulado “Coronación y homenaje a la Patrona de Cádiz”. El artículo nos cuenta la creación de una comisión formada por los concejales municipales D. Agustín Rosety y D. Diego Álvarez, el oficial de fomento D. Miguel Rodríguez Navarrete y el oficial de la secretaría municipal D. Antonio Balbín. Esta comisión trabajaría para solicitar al Presidente del Consejo de Ministro y Marques de Estella, el General Miguel Primo de Rivera un fajín y bastón de mando para la Imagen de la Patrona. Así mismo esta comisión tenía como objetivo trabajar para conseguir la distinción de la coronación canónica para la Virgen y la construcción de un monumento dedicado al Sagrado Corazón de Jesús para situarlo en los terrenos adquiridos un año antes para la realización del compás del convento. La idea era crear una junta de autoridades donde también formaran parte de la misma la Damas Camareras y la Marina Española. En 1929 Gaspar Ruiz, fundador de varios periódicos en San Fernando y colaborador en Diario de Cádiz y El Noticiero Gaditano escribe un articulo en este último dedicado a la Virgen del Rosario donde dice lo siguiente. “Si la estatua del Corazón de Jesús no pudiera erigirse en la Plaza de San Antonio, y hubiera dificultades para su emplazamiento, piensen, los gaditanos, que el dinero recaudado pudiera dedicarse para coronar a la Virgen del Rosario, como lo hicieron otras poblaciones…”

Poco después llegaría la ola de anticlericarismo y odio que tanto daño le hizo a nuestro convento y a la Santísima Virgen con la quema del 31 donde se perdió la primitiva imagen y de nuevo con la quema del año 36, esta vez consiguiendo poner a salvo a la segunda imagen patronal. Tendría que trascurrir una década para volver a reconstruir toda una riquísima historia que había quedado hecha añicos. En 1945, ya con la nueva imagen de la Patrona recibiendo culto, el canónigo Pedro Jesús Bravo escribe un pequeño libreto bajo el titulo “La Madre de los Gaditanos (Breves paginas de una historia muy larga).” La obra se divide en pequeños capítulos que nos hablan de la historia y el patronazgo de la Virgen. El ultimo lleva por título “El deber de esta hora” y dice lo siguiente “Cuando ha sido restaurada la imagen de la Santísima Virgen y está en vías de serlo su templo, Cádiz no haría honor a su nombre y cuanto debe a su Patronato si no alcanzase de la Santa Sede la gloria de la Coronación Canónica de su Patrona. ¡Por el honor de Cádiz, coronémosla!”

- SE INICIAN LOS TRAMITES PARA CORONAR A LA VIRGEN

Viñeta sin valor postal "Pro Coronación"
Al año siguiente, en 1946, todo lo que se había pedido durante tantos años empieza a llevarse a cabo. El día 24 de abril se envían a Roma las Preces solicitando la añorada Coronación. Estas preces escritas en la latín son el fruto de un largo trabajo donde quedan reflejadas las multitudes de adhesiones para la Coronación. La firman los presidentes y secretarios de las instituciones que solicitan la coronación, Cabildo Catedral, Ayuntamiento y Comunidad de padres dominicos. Se adjuntan las cartas de 34 obispos y 3 cardenales apoyando el proyecto de coronación y 600 folios con las firmas de todas las autoridades Civiles, Militares y Eclesiásticas de la ciudad, todas las parroquias, 7 conventos de religiosos y 12 de religiosas, las cofradías, ordenes terceras y las ramas de acción católica de la ciudad, 14 entidades civiles y 66 casas comerciales y el pueblo de Cádiz en general, más de 15.000 gaditanos. En las preces se hace especial hincapié en todas las veces que la Virgen del Rosario intercedió milagrosamente por el pueblo de Cádiz y se adjuntó fotografía de la Virgen antes de la quema y de la reproducción del año 1943. 

Bula Pontificia de la Coronación
El vaticano aprueba la Coronación en reunión de la Sagrada Congregación de Ritos el 16 de julio de 1946, expidiendo el breve pontificio el 20 de agosto del mismo año. El 4 de enero de 1947 el Boletín Oficial de la Diócesis anuncia la coronación y las Santas Misiones preparatorias que se han de celebrar en toda la Diócesis de Cádiz. Desde el 6 de febrero al 30 de marzo se llevan a cabo por todos los pueblos diocesanos estas jornadas misionales, finalizando las mismas en Cádiz y San Fernando desde el 17 de abril al 27 de abril. En San Fernando incluso, el Nazareno presidió en su paso procesional el Vía Crucis público celebrado con motivo de estas misiones. El miércoles 30 de abril de 1947 la Virgen del Rosario salía de su convento camino de la Catedral de Cádiz, en el traslado se palpaba que algo grande iba a pasar en la ciudad. En el primer templo diocesano se realizaría durante los días venideros un triduo preparatorio a la Coronación predicando durante todas las jornadas distintos obispos.

- CORONACIÓN CANONICA DE LA VIRGEN DEL ROSARIO

Virgen de los Santos de Alcalá en Cádiz
Llegó el día soñado. Durante toda la jornada del sábado un temporal de lluvia y viento asolaba la ciudad que se temía lo peor, el pesimismo se adueñaba del gaditano, pero la Virgen de nuevo obraría el milagro. A las 22.30 de la noche del sábado bajo una incesante lluvia saldrían en procesión desde la Parroquia del Rosario hasta la Catedral todos los adoradores que iban a participar en la Vigilia de Adoración Nocturna que comenzaría a las 12 de la noche. La Vigilia contó con la presencia de un millar de adoradores, no solo de las secciones diocesanas sino también de Sevilla, Jerez, El Puerto, Sanlucar, Gibraltar, Tánger y Tetuán. A las 4 de la mañana la tormenta cesa y la ciudad sale en masa a la calle. A partir de las 5 de la mañana comenzarían las misas en el altar mayor de la Catedral, estando todas atestadas de gaditanos y peregrinos de la provincia.

A las 7 de la mañana Cádiz es un ya un hervidero. El muelle esta repleto esperando la llegada de las patronas que han de llegar en barco. Santo Domingo abre sus puertas antes del amanecer y se celebran varias misas en honor a la Virgen de los Santos de Alcalá, la Virgen de la Oliva de Vejer, y Santa María Coronada de San Roque que en la jornada anterior habían llegado al convento dominico. La Virgen de la Oliva de Vejer sería la primera imagen en salir para dirigirse a San Juan de Dios y esperar la llegada de las demás patronas peregrinas. En Santa María bajo el palio de la Virgen de los Dolores del Nazareno aguardaba la Virgen del Carmen de San Fernando y en la Iglesia de la Palma, la Virgen de los Ángeles, Patrona de Jimena de la Frontera que se encontraba entronizada en la artística cúpula de la Virgen viñera. 

Virgen del Carmen de Barbate en el palio de la
Virgen de la Victoria de la Cofradía de Expiración
La primera en llegar al puerto gaditano fue la Virgen del Carmen que había salido de Barbarte en la embarcación Dolores de Castro a las dos de la tarde del sábado. Al sorprenderle la lluvia se tiene que refugiar en el poblado de Sancti Petri y no llega a Cádiz hasta las 7.30 de la mañana, pero que manera de llegar… ¡unas 50 embarcaciones acompañaban a la Virgen! En total más de 3.000 barbateños llegaban a Cádiz en barco y otros tantos habían llegado al muelle en 5 camiones adornados con flores y banderas. La banda de música municipal no cesaba de tocar en uno de los barcos mientras que la virgen se acercaba a la dársena. Una vez que tomó tierra, fue colocada en el primitivo palio de la Virgen de la Victoria de la Cofradía de la Expiración. 

Virgen del Rosario de Rota en el muelle
Poco después llegaría también por mar la única patrona que no pertenecía a la Diócesis, la Virgen del Rosario de Rota. Históricamente siempre existió una importante unión entre ambas imágenes, pues la Cofradía del Rosario de Rota fue filial de la de nuestra ciudad. Y por último la Virgen de Lourdes de Puerto Real.

Virgen de Lourdes de Puerto Real desembarcando
La magna procesión hasta la Catedral la encabezaría la Virgen de los Santos del Alcalá en su artístico templete de plata seguida de la Virgen del Carmen de Barbate. En tercer lugar la Virgen de las Virtudes de Conil que había llegado por carretera en su precioso templete de madera dorada. Le seguía la Virgen de los Remedios de Chiclana, con uno de los cortejos mas nutridos. La Virgen llegó en carroza con columnas y palomas blancas. Tras ella la Virgen de los Ángeles de Jimena que antes de llegar a la Iglesia de la Palma fue recibida por multitudes en Tarifa y en San Fernando. La Virgen de Lourdes de Puerto Real y la Virgen del Rosario de Rota se unían a la comitiva desde el muelle. Por Jabonería bajaba la Virgen del Carmen de San Fernando. Por último Santa María Coronada y la Virgen de la Oliva. 

Virgen de los Angeles de Jimena, Virgen del Carmen de
San Fernando y Virgen de las Virtudes de Conil
Las imágenes aguardaban en la plaza Catedral el inicio de la procesión, mientras que en el interior del templo comenzaba el Pontifical a las 11 de la mañana, oficiando el Obispo de Cádiz, don Tomas Gutiérrez Díaz, ministrado por el Chantré, don Ángel Navarro; Canónigo, don Pablo Álvarez Moya; Lectoral, don Raimundo Rubio. Actuó de Maestro de Ceremonias, don Francisco Serrano Cid. La predicación corrió a cargo del Cardenal Arzobispo de Sevilla, don Pedro Segura y Sáez. Asistieron al acto los obispos de Córdoba, Salamanca y Gibraltar, además de multitud de autoridades.

Plaza de San Antonio antes de llegar la Patrona
Mientras tanto todas las calles que formaban el recorrido estaban ya atestadas y en la plaza de San Antonio el pontifical era seguido por la multitud que abarrotaba la plaza por altavoces instalados por radio Cádiz, desde los que se narró y retransmitió toda la jornada. A las 11.30 mientras que el pontifical seguía su curso en el primer templo comenzaba la magna procesión con el siguiente recorrido: Plaza de la Catedral, Prim (Compañía), Santiago, Plaza Candelaria, Montañés, Plaza del General Varela (Palillero), Eduardo Dato (Novena), Duque de Tetuán (Ancha) y Plaza José Antonio Primo de Rivera (San Antonio) donde se había levantado un precioso baldaquino de ocho columnas de once metros de altura diseñado por el virtuoso artista gaditano Antonio Accame y se habían colocado grandes mástiles rodeando la plaza decorados con guirnaldas y banderas náuticas.

Procesión hacia San Antonio, autoridades militares
Abría el cortejo la Guardia Municipal Montada, Cruz de Guía, asociaciones religiosas, paso del Beato Diego José de Cádiz, los pasos de los Santos Patronos, las patronas ya enumeradas precedidas de sus respectivas cofradías y autoridades locales y entre ellas las distintas Hermandades gaditanas, la Congregación de Damas de Camareras de la Patrona, luciendo las tradicionales mantillas españolas, las distintas autoridades civiles y militares, el Ayuntamiento bajo mazas, las cruces de todas las parroquias de la ciudad y la Santísima Virgen de Rosario, que saldría del primer templo entorno a la una y vente de la tarde. Tras la Virgen, los obispos asistentes, los padres misioneros, el clero parroquial y las distintas ordenes religiosas de la ciudad. Cerraba el cortejo una compañía de infantería con banda de música.

Acto de la Coronación en San Antonio
Las coronas fueron portadas por el Vicario Provincial de los Dominicos en Andalucía, Fray Julián Fernández, y por el Prior del Convento de Santo Domingo, Fray Manuel Crespo. Una vez llegado todo el cortejo a San Antonio y situada la Santísima Virgen en su baldaquino, Fray Julián Fernández, dio lectura al breve pontificio que autorizaba la Coronación Canónica.

Coronación del Divino Niño
Acto después, suben por las escalinatas que llegaban a la Virgen el alcalde de la ciudad, don Francisco Sánchez-Cossio Muñoz y el Cardenal Segura, quien primero coronaría la imagen del Divino Niño y en torno a las tres menos cuartos de la tarde pondría sobre las sienes de la Virgen del Rosario la corona de oro, ante el aplauso de las miles de personas que abarrotaban la plaza y los balcones y azoteas de la misma. Según nos relata las clónicas, Cádiz jamás ha vivido algo igual. Una vez concluido el emotivo acto, se celebraría una misa delante de la Virgen, destinada a las personas que no pudieron entrar en la Catedral. Los actos de la mañana se alargaron hasta las tres y media de la tarde y la Virgen quedaría custodiada por marineros de la Armada Española hasta que a las cinco y medía comenzaran los actos de la tarde.

Coronación de la Virgen del Rosario
A esa hora el pueblo de Cádiz renovaría el voto a su Patrona, acudiendo todos los participantes de la mañana. Por la megafonía instalada se avisaba que Renfe había accedido a retrasar la salida del tren que iba a Jerez, aplaudiendo la plaza la noticia. Una vez concluido el acto se organizaría la procesión que llevaría a la Virgen a Santo Domingo por el mismo recorrido que por la mañana. En el compás de Santo Domingo esperaban todas las imágenes participantes la llegada de la Virgen del Rosario. Especialmente emotivo el momento en que la Virgen del Rosario paró frente a la Virgen del Carmen de San Fernando y se mecieron ambas imágenes. Para el recuerdo de la Coronación nos queda el Himno que escribiera D. José María Pemán con música del organista D. Luis de Aramburu. 
El Obispo Tomas Gutierrez ante la Virgen

- CURIOSIDADES

La venida a Cádiz de las patronas diocesanas causó un precedente, pues no conozco una concentración de imágenes de distintas localidades de tal calado. 7 años después, el 8 de diciembre de 1954, siguiendo el modelo de la coronación gaditana se realizaría una procesión magna con 28 patronas de los pueblos de Huelva con motivo del patronazgo de la proclamación de la Inmaculada Concepción como patrona de la recién creada Diócesis de Huelva. El primer obispo onubense tenia especial interés en que la Virgen del Rocío fuera a Huelva en esa jornada, pero los almonteños no estaban por la labor de llevar a su patrona, quizás como castigo de que la Virgen del Rocío no hubiera sido la elegida para el patronazgo diocesano. Ante la insistencia del prelado, los almonteños deciden que si su Virgen tiene que ir a Huelva pues ira a hombros de su pueblo. Si de el Rocío a Almonte son 15 kilómetros y tardan unas 10 horas, del Rocío a Huelva son alrededor de 60 kilómetros, por lo tanto tardarían unas 40 horas, contando que no pararan en ningún momento, un despropósito que finalmente no se hizo y la Virgen no fue a Huelva.

Curioso también es el especial interés del pueblo ceutí en coronar antes a su patrona, la Virgen de África, que Cádiz a la Virgen del Rosario. El 7 de mayo de 1946, el obispo Tomas Gutiérrez envía a Roma la petición para que la Virgen de África sea Coronada Canónicamente, la preces gaditanas ya habían salido el 24 de abril. Desde el Obispado de Cádiz se solicita diferente documentación de la historia, milagros y valía artística de la talla, cosa que en Ceuta se entiende como una traba al proceso y un interés del obispo en que se concediese antes la Coronación a la Virgen del Rosario. Las preces de la Virgen del Rosario también fueron devueltas por falta de documentación y por exceso de literatura. Ya antes de enviar esta solicitud a Roma se había fijado como fecha para la Coronación el 5 de agosto. Algo imposible de preparar. La Congregación de Ritos aprueba la coronación en reunión celebrada el 21 de julio de 1946, mientra que la de la Virgen del Rosario fue aprobada el 16 de julio. La Bula es esta fechada el 23 de julio, pero se extravía, además de que no se contaba con los fondos necesarios para la Coronación ni había corona todavía.

Recuerdo de la Coronación  de la
V. de Africa con la fecha modificada
La coronación se aplaza al 10 de octubre, solo dos meses después. Llegando a la fecha hay que aplazarla de nuevo, aun la corona no estaba lista, ni se ha publicado la Coronación en el Boletín de la Diócesis, que con prisas la firma el obispo el 27 de octubre, y finalmente se fija la Coronación para el 10 de noviembre, en el estadio de futbol Alfonso Murube, donde se podría congregar un gran numero de personas. Pues nada también salio mal esto último y las lluvias del 8 y del 9 de noviembre destrozaron todo lo dispuesto para la coronación en el estadio. Finalmente la Virgen de África se coronaría el día 10 en la puerta de la catedral de Ceuta. Las prisas nunca fueron buenas consejeras.

- EPÍLOGO

Estampa recordatoria de la
Coronación de la Patrona
A las puertas del 75 aniversario del Coronación de la Virgen del Rosario, los gaditanos debemos luchar por conseguir dos nuevas distinciones para la Patrona. Dos deudas históricas con la Virgen del Rosario. Desde el año 1952 la casa de la Virgen espera la elevación del rango del templo a Basílica Menor. Por aquel entonces la comunidad de dominicos comenzó a trabajar para elevar el Santuario de la Patrona a Basílica, contando con el apoyo del Ayuntamiento y del Gobernador Civil, y durante distintas épocas se ha intentado y nunca se ha desistido en el empeño. Ahora por fin está la documentación en la Santa Sede y los gaditanos no podemos aceptar una negativa por respuesta. Igual que fue el primer Santuario Mariano Diocesano, ahora debe ser la primera Basílica Menor de la Diócesis.

Así mismo cuando celebremos los 75 años de esos grandes fastos a nivel diocesano, no habría mejor manera de rememorarlo que nombrando a la Virgen del Rosario como Patrona de la Diócesis de Cádiz. No es solo una deuda histórica con la Virgen, ni con todas la Vírgenes de los pueblos que acompañaron el Domingo de la Rosa a nuestra excelsa Patrona. Es una deuda con todos los grandes obispos de Cádiz que tanto amor y pleitesía le rindieron a la Virgen del Rosario. Una deuda con Fray Tomas del Valle, con Fray Félix María de Arriete, con Vicente Calvo y Valero, con José María Rances y Villanueva… No dejemos de luchar con amor por la Virgen.


jueves, 11 de julio de 2019

Una inusual visita real a la Patrona

La Virgen del Rosario alrededor del año 1920

Hace algún tiempo publiqué en redes sociales un recorte de prensa de una visita del rey de los pamues al Convento de Santo Domingo. ¿Quién fue este rey? ¿Cuál fue el motivo de su viaje a España? Antes de contarles el porque de esta curiosa historia les trascribo la noticia de la edición del 14 de febrero de 1920 publicada en “La Hormiga de Oro”, revista carlista y católica editada en Barcelona entre 1884 y 1936. La noticia si bien esta copiada de otra publicación gaditana, la cual no es nombrada.

Carlos Atangana, rey de los pamues, en Madrid

Cabecera de "La Hormiga de Oro" en 1920

“En la tarde de ayer visitaron la Iglesia de nuestra amantísima Patrona el rey de Camerón, su hijo Juan Ndenge Atangana y su sobrino Pablo Ntonga. Después de orar largo rato ante la prodigiosa imagen de nuestra Madre la Santísima Virgen del Rosario, fueron oídos en confesión por un R. Padre Dominico. También recibieron el Sacramento de la Penitencia los ministros Humberto Nama Maximiliano Abe Martín Fabi y Carlos Albarze. Esta mañana han asistido todos ellos a la solemne Misa que se celebra los sábados en el altar de la Patrona, y al final recibieron con gran fervor la sagrada Comunión. Después de este acto edificante, y dadas gracias a Dios, subieron al camarín de la Virgen, pasando después al recibidor del convento, donde conversaron con los Padres Dominicos, que tuvieron para con ellos atenciones que nunca olvidaran, según hubo de manifestar el rey Carlos a los referidos religiosos. El M.R.P. Prior de Santo Domingo, Fr. Isidoro Ruiz, regaló a cada uno de los visitantes una preciosa fotografía y un álbum de la patrona de Cádiz. El rey de que hablamos posee en la actualidad un reino de 25 provincias, cada una de 200.000 habitantes. Que todos ellos, para gloria de Dios y bien de los mismos, sigan el ejemplo de religiosidad, modestia y compostura, por el recogimiento y devoción manifestados al recibir la sagrada Comunión en la iglesia de los gaditanos después de haber implorado la bendición de la Santísima Virgen del Rosario”

Album de postales de la Patrona, editado en 1912

El rey Atangana y su séquito

La descripción del reino es un tanto exagerada, puesto que no existía dicho reino en si. Ntsama Atangana nace alrededor de 1883 en una pequeña aldea, de la que su padre era jefe, situada en lo que sería Yaundé, capital de Camerún. Pertenecía a la tribu de los Ewondo, dentro del grupo étnico de los pamues, hoy en día y con mas exactitud llamados fang. En 1887, los alemanes llegan a su pueblo en busca de las rutas para el comercio de marfil. Estos a su paso van nombrando caciques para controlar a los distintos pueblos, entre ellos el tío paterno de Atangana. El joven Atangana es enviado a la misión que los Padres Palotinos habían establecido en Camerún en 1890. Es de los primeros bautizados por estos clérigos, el 31 de octubre de 1897, bajo el nombre de Karl Atangana. Aprende la profesión de enfermería y va aumentando su capacidad como interprete y negociador entre las tropas alemanas. En 1911 es nombrado jefe de Yaundé y se va ganando el respeto de las demás tribus. En 1912 viaja a Hamburgo durante un año para estudiar, y ayuda a la enseñanza y la transcripción de la lengua Ewondo. A su regreso, es nombrado por los alemanes jefe supremo y construye una residencia real en Yaundé, contribuyendo al nombramiento de dicha ciudad como capital política de Camerún. En 1913 vuelve a viajar a Alemania donde es recibido por el Kaiser Guillermo II, y después a Roma donde tiene audiencia privada con el Papa Pío X.

Territorio de los fang antes de la Primera Guerra Mundial

Palacio de Carlos Atangana, en Yaundé

Con la derrota de los alemanes en la Primera Guerra Mundial, Camerún pasa en 1916 a manos de  franceses e ingleses, huyendo Carlos Atangana junto con 30.000 fang y los soldados alemanes al territorio neutral de la Guinea Española. Los fang de Camerún se establecen en la isla de Fernando Poo donde Atangana es jefe supremo en el exilio. El 22 de septiembre de 1919 Atangana desembarca en Cádiz, para partir hacia a Madrid y poder reunirse con el rey Alfonso XIII, para que el monarca mediara con los franceses la situación del pueblo fang y que Atangana volviera a ser repuesto como jefe supremo en Yaundé. Permanecería un año en España, y tras la intervención del rey español, conseguiría la autorización de los franceses para regresar a su tierra. Durante este año aparecen multitud de noticias y entrevistas en la prensa española, en ABC, Mundo Nuevo, La Espera o El Día entre otros voceros, dando a conocer la vida de este pueblo y de su peculiar monarca europeizado durante los años de convivencia con los alemanes. Tras la estancia en Madrid y en Barcelona, partiría de nuevo a Cádiz donde embarcaría en el vapor San Carlos el 22 de julio de 1920, rumbo a la isla de Fernando Poo. Durante esos días se produjeron las dos exóticas visitas que el rey de los pamues realizo a nuestra Patrona, antes de abandonar España. Tras un último corto periodo de exilio, regresaría a su tierra, donde volvería a ocupar su palacio de Yaundé, después de jurar lealtad al gobierno francés. Atangana sería gran defensor del catolicismo hasta su muerte en 1943, siendo considerado desde la independencia del país en 1960 una de las figuras mas importante de la nación.

Vapor San Carlos, hacía la ruta Cádiz - Fernando Poo

miércoles, 26 de junio de 2019

La Virgen del Rosario y María Weyler


Pintura de María Weyler expuesta en la
Sacristía de Santo Domingo.
María Weyler y Santacana nace el 21 de diciembre de 1875, hija de Valeriano Weyler Nicolau, Marques de Tenerife y Duque de Rubí, además de Grande de España. Este militar español fue capitán general en Canarias, Filipinas y Cuba; Ministro de la Guerra en tres ocasiones, Ministro de Marina en una ocasión, y Jefe del Estado Mayor Central del Ejército por dos ocasiones.


Retrato de María Weyler.
La primera referencia de María Weyler como pintora la encontramos en el la edición del 20 de mayo de 1897 del Heraldo de Baleares, siendo la señorita Weyler uno de los artistas encargados en exponer sus obras en una muestra de pintura celebrada en el municipio de Sóller. El 18 de diciembre de ese mismo año, el periódico mallorquín El Isleño, cita las donaciones para una tómbola benéfica, entre ellas “dos precioso calendarios americanos pintados al óleo sobre azulejos por D.ª María Weyler”. Al siguiente año vuelve a participar en la tómbola que organiza el Fomento de la Pintura y la Escultura donando dos cuadros: una figura a la acuarela titulado "India vendiendo flores", y un ramo de flores al óleo. El periódico La Correspondencia, también de Palma de Mallorca, el 29 de octubre de 1898 cita lo siguiente: “En los escaparates de los Sres. Pons y Benet homos visto dos cuadros al óleo, que son una preciosidad en su género. Uno de ellos representa al general Weyler y el otro es un artístico ramo de flores. Ambos son debidos al pincel de la distinguida hija del general Srta. María Weyler.” Durante los años posteriores seguimos viendo en diversos noticiarios mallorquines como María Weyler participa en diversas muestras de pintura.


El 15 de agosto de 1903 contrae matrimonio con el Teniente Coronel D. Jorge Fernández de Heredia y Adalid, en la capilla de la Purísima de la Catedral de Palma. Desde entonces pasaría a llamarse María Weyler de Fernández de Heredia. Jorge Fernández de Heredia es nombrado Gobernador Militar de Cádiz en marzo de 1924, trasladando el matrimonio su residencia a nuestra ciudad.

María Weyler en el centro junto con las Damas visitadoras.
El Noticiero Gaditano, en su edición del 20 de septiembre de 1924, nos cuenta como la Señora María Weyler visitó  los hospitales de la ciudad junto con la señora Micaela Aramburu en representación de la Junta de Damas visitadoras de Soldados. Durante los siguientes meses continua asistiendo la Sra. Weyler a los hospitales y es nombrada como presidenta del colectivo de Damas visitadoras. En 1925 formó parte de la comisión de pintura del Certamen Literario y Exposiciones, organizado por la Comisión Ejecutiva del Círculo de Artes y Letras, compartiendo tarea con pintores y diseñadores de renombre como Abarzuza, Godoy o Accame entre otros. También en dicho año, a iniciativa suya, se inaugura en la ciudad el monumento en homenaje a la Duquesa de la Victoria, situado en el Parque Genovés, y cuya inauguración cuenta con la presencia de S.A.R.. el Infante don Carlos de Borbón y del General Primo de Rivera entre otras distinguidas autoridades.

Dos imágenes del estandarte en el altar mayor. Años 20.
Estandarte en la procesión del Corpus de 1934.
En los años que pasa en la ciudad participa activamente de la vida burguesa de la misma. Así conoce a las señoras que componen la Asociación de Damas Camareras de la Virgen del Rosario. Gracias a esa relación, la Sra. Weyler realiza 3 pinturas de la Virgen del Rosario, de las cuales dos se siguen conservando en el convento. La pintura de mas calidad es un lienzo con dedicatoria a las Damas Camareras y que en la actualidad se encuentra en la sacristía conventual. También realizó el lienzo para un estandarte del que tenemos constancia del mismo por algunas fotografías de los años veinte y de los primeros años de la década de los treinta del pasado siglo. La otra pintura, fue realizada para colocarla en un paño de altar. Años mas tarde se utilizaría para realizar el simpecado de la Virgen y en la actualidad se encuentra en uno de los pasillos del camarín de la Virgen. Solo la dedicada a las Damas Camareras esta firmada pero al compararla con la otra pintura que existe podemos asegurar que procede de la misma autoría, y por lo tanto damos por hecho también la autoría de la pintura de la cual no conocemos su paradero pero que se ajusta en forma a las dos anteriores.

Pintura del paño de altar.
Paño de altar en los años 40.
Simpecado de los años 90.
La prensa local destaca la función solemne que el 22 de febrero de 1925 dedican las Damas Camareras a la excelsa Patrona del Somatén Gaditano. Los somatenes fueron cuerpos de civiles dedicados a la defensa de la tierra y del orden publico, creados en Cataluña, pero durante la dictadura de Primo de Rivera su actividad se extendió a todo el territorio español. Cada somatén tenía su madrina, una persona de la burguesía encargada de animar a los integrantes del mismo con patrióticos discursos. La madrina del somaten gaditano era la Sra. Weyler. El periódico “El Noticiero Gaditano” en su edición de 24 de febrero de 1925 cuenta lo siguiente de la función que les dedican las Damas Camareras: “El altar mayor lucía esplendida iluminación eléctrica y en el aparecía la bandera del Somatén local y los banderines, formando artísticos grupos… En el altar mayor se habían colocado dos elegantes reclinatorios que fueron ocupados por la madrina de la corbata para la bandera del Somaten gaditano Excma. Sra. D.ª María Weyler de Fernández de Heredia y por la Presidenta de la Junta de Damas del Rosario doña María Lamos viuda de Lizaur…”


Miembros del Somatén Gaditano y María Weyler 
en el claustro de Santo Domingo.

En 1928 traslada su residencia a Santa Cruz de Tenerife, al ser nombrado su esposo capitán general de Canarias, y poco después marcharían a Zaragoza donde Jorge Fernández de Heredia desempeñaría el cargo de capitán general de la quinta región. María Weyler muere el 15 de abril de 1959 en Palma de Mallorca.

lunes, 6 de noviembre de 2017

La Galeona en Motril en 1961



La Galeona es portada por los concejales de Motril
Conocida es la visita de la Galeona a Granada con motivo de la Coronación Canónica de la Virgen del Rosario de la ciudad nazarí en mayo de 1961 (Ver articulo), pero de su estancia en Motril antes de asistir al magno acontecimiento poco se ha escrito, y aunque muy breve en el tiempo, no por ello fue menos intensa esta extraordinaria visita a este pueblo granadino.

El Cañonero "Martín Alonso Pinzón"
Motril amanecía el 14 de mayo de 1961 profusamente adornado. A las ocho de la mañana atracaría en el puerto la Virgen del Rosario Galeona que había embarcado la tarde antes en el cañonero “Martín Alonso Pinzón” en el puerto de Cádiz. Desde las seis de mañana el puerto motrileño presentaba una enorme asistencia de personas que con fervor esperaban la llegada de la Virgen, y que habían llegado desde las primeras horas de la madrugada trasladándose al puerto a pie, en coches, camiones, autocares o bicicletas, uniéndose en la carretera de Málaga los peregrinos que llegaban de Almuñecar, Salobreña, Torrenueva, Carchuna, Calahonda o Vélez de Benaudalla. A las siete y media de la mañana aparecía por la dársena del puerto el Pinzón al mando del capitán de navío José María Navia Osorio. Un puerto que se encontraba lleno de barcos fondeados, todos empavesados para la ocasión, incluso los buques franceses de guerra “Argens” y “Almiral Mouchez” se unieron al fervor del pueblo motrileño que por millares se concentraban en el puerto. Como estaba previsto, a las ocho en punto atracaba el cañonero Pinzón en el muelle de Levante el cual había preparado con antelación el personal de Obras del Puerto, presentando un aspecto impresionante, quedando solo libre el espacio reservado para las autoridades civiles y militares. En eso momento los presente irrumpían en aplausos y vítores a la Virgen del Rosario, mientras que los buques de guerra español y franceses intercambiaban saludos de rigor. 

La carroza llega al Cerro de la Virgen
Una vez que fue tendida la plancha, pasaron a bordo del buque el alcalde de Motril y jefe del Movimiento, don Juan Antonio Escribano Castilla; el primer teniente de alcalde, don Gerardo Esteva García de Viedma; comandante de Marina, don José Montero Molina; juez municipal, don Carlos Arenas Nieto; capitán de la Guardia Civil, señor Monje Serrano; teniente, señor López Violeta; ingeniero-director del Puerto, don José Antonio Español Caparros; inspector de Policía, don Miguel Cañadas; interventor municipal, señor Sánchez López; el arcipreste de Motril, reverendo Salvador Huertas Baena; párroco del Varadero, reverendo José Luis Girela Ruazzo; párroco de Torrenueva y delegado del Apostolado del Mar, reverendo Miguel Rodríguez Ruiz; el superior de los dominicos en Granada, fray Julián Fernández; de la residencia de los Agustinos Recoletos en Motril, fray Alfonso Fernández; párroco de la Divina Pastora, reverendo Romero Arias; los concejales, señores Feixas Cañas, Molina Gómez, Enríquez Martín y Viñas Vinuesa; jefe de la agencia local del I.N.P., señor Mendoza Paniza; el padre dominico, fray Desiderio Díaz; el presidente de la Cámara de Comercio, señor Baena Rambla; secretario del ayuntamiento, señor Martín Mata; así como otras representaciones oficiales. Las autoridades saludaron a los mandos y oficiales del buque así como al Prior de los dominicos de Cádiz, fray Pablo del Olmo y al hermano fray Manuel Muñoz quienes habían viajado para el cuidado de la Virgen, la cual se encontraba en un camarote que había sido habilitado como capilla.

El alcalde de Motril y el Almirante Cervera ante el altar
Estando la compañía de Infantería de Marina formada en tierra, se procedería al desembarco de la Virgen que hacía aparición en la cubierta del buque portada por cuatro marineros en un pequeño trono. Las fuerzas armadas rinden honores cuando a las ocho y media de la mañana, la venerada imagen desciende hasta tierra a los sones del Himno Nacional mientras estallan multitud de cohetes junto con el ruido de los vítores y aplausos de los presentes. Mientras la Virgen es colocada en la carroza motorizada que la esperaba, hace su entrada en el puerto el vicealmirante D. Pascual Cervera y Cervera, a quien se le rinden los honores correspondiente, y se situaba en el cortejo después de saludar a las autoridades allí presentes. La procesión ponía rumbo poco después hacia Motril, y lo hacia rodeada de miles de personas y tras la carroza de la Virgen, una gran caravana de coches, camiones, motos y bicicletas que cubrían los dos kilómetros de la carretera del puerto. Mientras la Galeona comenzaba su discurrir, los marinos de los buques franceses formaban vistosamente en la cubierta de uno de ellos. A las nueve y media de la mañana hacia entrada la Galeona en Motril y aun quedaban personas que no habían logrado abandonar el puerto. 

A la vuelta al Puerto de Motril
La procesión llegaba al Cerro de la Virgen de la Cabeza, donde se celebraría una misa en un altar situado ante la Cruz de los Caídos, exornado con redes, remos y otros atributos marineros. La imagen de la Galeona fue trasladada hasta el altar a hombros de religiosos agustinos y párrocos de Motril, hasta situarse delante de la Cruz dando inicio la celebración religiosa presidida por el Prior del convento gaditano, fray Pablo del Olmo O.P., y a la que acudieron todas las autoridades citadas anteriormente, así como una representación de los buques franceses, compuesta por el comandante y dos oficiales. Se calcula que a la celebración religiosa acudieron 15.000 personas.

La Galeona pone rumbo a Granada
Una vez concluida la misa, la Galeona fue subida al Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, Patrona de Motril, a hombros de los miembros de la corporación municipal, donde se cantó una salve. Del Santuario de la Cabeza fue trasladada al colegio del Santo Rosario, de las Madres Dominicas, donde quedó la Virgen expuesta a la veneración durante unas horas, siendo incesante el trasiego de personas hasta la hora estipulada del traslado de nuevo al puerto de Motril. A las dos de la tarde era de nuevo entronizada la Virgen en la carroza y comenzaba el traslado de regreso. Eran cerca de las tres de la tarde cuando fue introducida la imagen de la Galeona en el helicóptero que la llevaría hasta Granada. Solo unas horas en el pueblo de Motril, pero que serán recordadas por siempre en la localidad granadina por el fervor con el que fue recibida la Virgen de Cádiz.

Fuente: Periodico "El Ideal" (Granada, martes 16 de mayo de 1961)